Capítulo 1: Cuerpo

Mar 13, 2023 | Body

Habitar mi cuerpo durante los últimos 33 años no ha sido fácil, no les voy a mentir.

La relación ha tenido altos y bajos, una operación estética que con los años no resultó exactamente en lo que yo quería. Subidas y bajadas de peso. Muchos comentarios de afuera que nunca fueron solicitados.

Quizás relacionarme con una palabra que conocí mucho después: Dismorfia.

Muchos momentos de desconectarme, ciertamente algunos de valorarlo.

Y ciertamente yo tengo un espejo en mi casa, yo sé quién soy y cuál es la cara que le doy al mundo.

Pero por una razón que aún no descifro, siempre he tenido trabajo que hacer en integrarla.

Aceptarla.

Amarla tal cual es.

Qué novedosa me siento compartiendo esto, ¿quién no?

Pero como ahora que les hablo tanto de mi viaje de expansión, del espíritu, de conciencia… Eso que en otra sección yo elegí llamar «los impulsos de luz», noto que esta conversación también está pendiente.

Por eso abro hoy esta serie para escribirle al cuerpo, para hacer el viaje incómodo pero necesario de poner en letras cómo me siento.

Y quizás afloren recuerdos.

Quizás lo que comparta sea tan privado que sería mejor no compartir.

Pero ya estamos aquí. Y aparte de los impulsos, también comenzaré a subirles reflexiones de mi relación con el cuerpo.

Es un avatar, es un contenedor.

Pero como esta es una experiencia humana, hablar de la relación con el contenedor también me parece que tiene sentido.

Y si alguna de ellas sirve para generar un impulso en otro, o incluso en mi misma.

Entonces todo el trabajo que pongo en escribir esto, estará hecho.

Así que aquí estamos, capítulo 1: el habitáculo de mi alma, se llama cuerpo.

Y en este cuerpo fue que elegí vivir mi experiencia humana, mi transición entre una vida absolutamente mortal, a una vida en la que me sienta en conexión plena con el universo.

¿Cómo arranca la conexión?

Sintiéndolo.

Sintiendo todo, arrancando por el suelo donde tengo apoyados los pies. Siguiendo por la sensación de circulación que me camina por las piernas.

Por como siento que se me hincha el pecho cuando respiro profundo.

Cómo se renueva mi visión cuando parpadeo viendo por la ventana.

La tirantez que siento en el pelo, que ahora mismo está recogido.

Un impulso que tiene rato sin querer salir del pecho, pero se traduce como en un nudo que siento en todo el medio.

Habitarme se convirtió en detener un momento lo que estoy haciendo, y sentirme.

Por lo que con este breve post, arranco la reflexión.

No sin antes irme y compartirles un deseo: Ojalá hoy, puedan habitar plenamente desde el amor y el respeto, su cuerpo.

Lola

Escrito por Lola

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