Algo se rompe

Sep 18, 2023 | Mind

Hay – afortunadamente – en la vida, espacios mágicos.

Y digo espacios, pero pueden ser momentos de tu vida, personas, relaciones, roles.

Son esos que te ayudan a identificarte, a darte dimensión histórica y a reconocerte dentro del mundo.

En ellos te sientes como la seda, te sientes perteneciente y además que tu lugar es único e irrepetible. Te sientes feliz, te sientes especial.

Pero, crecer tiene una cosa, y es que nada es permanente.

Me noto cada vez más consciente de que la vida circula, y uno cambia, uno crece, poco a poco necesitas identificarte con espacios nuevos, de pronto se aproxima a ti la curiosidad y quieres expandirte, el espacio que ocupas te queda pequeño y comienzas instintivamente a buscar espacios vacíos.

Al principio eso de pronto emociona, de repente incomoda, porque para abrir espacio para la expansión, algo se rompe.

Y eso duele.

2023 ha sido sin lugar a dudas un año de múltiples rupturas para mi.

Entendimientos renovados en espacios que me eran sagrados, casi divinos, donde de pronto dejé de sentir que la vibración era perfectamente afín.

Normal, la vida se trata de cambiar.

Cambiar de perspectiva, de necesidades, de vida.

Y como ya puedo reconocer que no suelo reaccionar rápidamente a mis emociones, puedo decir que el dolor de esas rupturas ha estado casi permanentemente acompañándome este año en mis días. Mientras le reconozco, le identifico, le consigo la razón.

Y no tiene mucha razón, simplemente está ahí, porque en el proceso consciente y comprometido de evolucionar, hay espacios que ya no se sienten tan íntimos. Hay sitios mágicos a los que se me antoja volver, pero de pronto la magia materializa hechizos distintos, hechizos cuyo lenguaje o desconozco o simplemente no deseo.

Disonancia.

Silencio.

Distancia.

Y eso no necesita muchas veces verbalizarse, simplemente está ahí, hay que saber atravesarlo dignamente y duele.

Sostener y atravesar que se rompe una parte de ti, duele.

Hoy, que estoy bastante cerca de cerrar un ciclo de año vital, estoy muy agradecida, porque ha sido un año de mucha visibilidad, a precio de melancolía sí.

Pero también, de traer a tierra una perspectiva muchísimo más compasiva, que me permite entender que estas rupturas – que son parte del proceso – están bien. Que no es que el amor se acaba, nada que ver, el amor es maravilloso, es infinito, sigue intacto, sigue allí. Pero como todos nos estamos transformando de pronto entonces, la energía no se conecta igual, las cosas que necesitamos no son las mismas, los lenguajes disponibles no son los que uno necesita.

A saber, simplemente algo se rompió, y se sienta un elefante en la habitación acusando que ya no estamos en el mismo sitio.

La frecuencia sube, o baja e irremediablemente terminamos moviéndonos a espacios vacíos, para recomenzar el proceso de conexión, para ver cómo la magia manifiesta nuevos hechizos, para ver cómo se sigue tejiendo nuestro propio tapiz porque la evolución mientras estemos en movimiento, no es selectiva, no se detiene. Para evolucionar hay que comprometerse con que muchas cosas van a cambiar.

Sigues en movimiento, pero no sabes qué hacer hasta que te toca sentir el dolor. Porque evidentemente uno no quiere soltar un espacio de alegría, de conexión. Entonces intentas volver, reiteradas veces, hacer lo posible por permear la magia nuevamente. Y no es que ya no esté ahí, es que no siempre llega a la cita al mismo tiempo.

Uno de mis grandes compromisos conmigo en este momento de mi vida es honrar y atravesar cada emoción conforme llega. Así que hoy me permito escribirle un rato, atravesarla serenamente, porque sé que no es permanente. Pero no por eso deja de ser incómoda…

Ya que cada vez que algo se rompe, duele.

También le escribo, porque escribir, es uno de mis compromisos históricos, para mantener la magia; mi magia, vibrando y permitir así la conexión, la expansión del tapiz, y sobre todo que quiero ir cerrando este año de vida – mi cumpleaños es el sábado – con todo absolutamente todo lo que me compone bien sostenido entre mis brazos, lo que me hace feliz, lo que me emociona, también lo que se rompe y duele.

Ahí yace el principio básico de mi propia conexión, conmigo.

Feliz lunes

Escrito por Lola

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