impulsos de luz

¿Qué es eso que llena de luz tu vida?

Impulsos Recientes

Impulso 13: Resurección

Yo crecí en un entorno católico, la misericordia y el amor De Dios eran palabras que constantemente escuchaba porque además me gustaba ir los domingos con mi familia, con un amigo o sola a la misa.  Ir a la iglesia me...

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Aquí estoy

Sintiendo completito el miedo, y creo que no se trata de dejar de sentirlo, si no simplemente de atravesarlo. De reunirte tanto coraje que confías que puedes pasar a través de él y confiar en lo que sea que viene después. ...

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Pulsión del deseo

Hoy, es 21 de Diciembre, energéticamente estamos en un espacio muy especial. Llámese la festividad como usted desee (Yule, Espíritu de la Navidad, sembrado de intenciones), estamos en las vísperas del día más oscuro del año - en...

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Impulso 12: Gracias

Doy las gracias  Porque en este momento de mi vida son mas los días que elijo una perspectiva amorosa para mi y todo lo que me rodea, que los días en los que me gobierna la separación, las historias viejas, las heridas y la...

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Algo se rompe

Hay - afortunadamente - en la vida, espacios mágicos. Y digo espacios, pero pueden ser momentos de tu vida, personas, relaciones, roles. Son esos que te ayudan a identificarte, a darte dimensión histórica y a reconocerte dentro del mundo. En ellos te sientes como la...

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Autocuidado

Me pare un día consciente en cómo me sentía. Habían cosas que dolían. Otras que parecían no tener aceite, pero sí unas bisagras. El descanso, medio pobre por no decir paupérrimo. La alimentación, nunca se había visto un divorcio...

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Impulso 13: Resurección

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Viaje número no se qué por trabajo en dos años. 
Obvio al principio la idea estaba absolutamente romantizada. Nunca me ha molestado estar sola, la verdad me llevo súper bien conmigo. El desayuno buffet, los hoteles ejecutivos y yo pagando 0€ por quedarme en ellos, descubrir una ciudad solo en tu propio pulso y ritmo, caminar por el aeropuerto sin emoción de ir a bochinchar si no repasando la agenda del trabajo, correr para que no te dejen trenes o conexiones, ausentarte de tu vida un rato…
Y entonces ahí me cayó esta locha. 
Cuando me vi al espejo después de lavarme las manos y antes de ir a abordar el avión de regreso a Madrid, me acordé que viajar por trabajo como una ejecutiva (elegantemente vestida, pero aja esa parte del sueño no se desbloqueó tanto así 😂) fue un sueño que tuve de niña.
Y me tomé esta foto para celebrarme que los sueños sí que se cumplen, pero como somos energía en constante evolución; también la tomé para recordarme que está bien que cuando el sueño se materialice ya no se sienta tan exactamente especial como pensaste. 
Porque después de X viajes por trabajo solo, el espíritu no se va sintiendo igual, es más divertido y es una alegría, cuando puedes compartir la experiencia.
Por lo que entro otra vez (y a propósito quizás de la temporada de eclipses) en reflexión acerca de cómo encontrar el punto medio entre los sueños 3D, la presencia enchufada al verdadero propósito, y poder permanecer conectada a mi espíritu. 
Esta es indudablemente mi prioridad 0 por estos días, encontrar cómo balanceo la vida arrechisima que me monté con este avatar humano, con las necesidades inmateriales de conexión profunda que tiene mi espíritu.
No apetece lo forzado, no apetece la resistencia, no apetece lo que no fluye. Porque si algo tiene la energía, es que es contundente, la mente inventa, pero la energía sí que no miente.
Y hay algo que no encaja. 
Así que como dice Rawayana, “miel pa lo amargo y humo de palo santo”. Que mientras estoy disipando esta niebla emocio-espiritual tengo certeza absoluta que en el backstage se están estructurando nuevos sueños, otras metas, una vida sin gobierno, solo con espíritu. 
Nos vemos por ahí ✌🏼

Viaje número no se qué por trabajo en dos años. Obvio al principio la idea estaba absolutamente romantizada. Nunca me ha molestado estar sola, la verdad me llevo súper bien conmigo. El desayuno buffet, los hoteles ejecutivos y yo pagando 0€ por quedarme en ellos, descubrir una ciudad solo en tu propio pulso y ritmo, caminar por el aeropuerto sin emoción de ir a bochinchar si no repasando la agenda del trabajo, correr para que no te dejen trenes o conexiones, ausentarte de tu vida un rato… Y entonces ahí me cayó esta locha. Cuando me vi al espejo después de lavarme las manos y antes de ir a abordar el avión de regreso a Madrid, me acordé que viajar por trabajo como una ejecutiva (elegantemente vestida, pero aja esa parte del sueño no se desbloqueó tanto así 😂) fue un sueño que tuve de niña. Y me tomé esta foto para celebrarme que los sueños sí que se cumplen, pero como somos energía en constante evolución; también la tomé para recordarme que está bien que cuando el sueño se materialice ya no se sienta tan exactamente especial como pensaste. Porque después de X viajes por trabajo solo, el espíritu no se va sintiendo igual, es más divertido y es una alegría, cuando puedes compartir la experiencia. Por lo que entro otra vez (y a propósito quizás de la temporada de eclipses) en reflexión acerca de cómo encontrar el punto medio entre los sueños 3D, la presencia enchufada al verdadero propósito, y poder permanecer conectada a mi espíritu. Esta es indudablemente mi prioridad 0 por estos días, encontrar cómo balanceo la vida arrechisima que me monté con este avatar humano, con las necesidades inmateriales de conexión profunda que tiene mi espíritu. No apetece lo forzado, no apetece la resistencia, no apetece lo que no fluye. Porque si algo tiene la energía, es que es contundente, la mente inventa, pero la energía sí que no miente. Y hay algo que no encaja. Así que como dice Rawayana, “miel pa lo amargo y humo de palo santo”. Que mientras estoy disipando esta niebla emocio-espiritual tengo certeza absoluta que en el backstage se están estructurando nuevos sueños, otras metas, una vida sin gobierno, solo con espíritu. Nos vemos por ahí ✌🏼

Cada cierto tiempo vuelvo a este día, al café con el que desayuné, a la emoción de ir por la carretera, al cosquilleo del corazón por bajarnos en un pueblo nuevo y desconocido. A la algarabía rabiosa que sentí cuando se fueron las nubes y salió el sol. A manejar bicicleta por la costa. A sentirme profundamente conectada en el presente. Y feliz. 
Creo que vuelvo a este día, porque es un recuerdo feliz. 
Simplemente por eso.
Creo que hay que darle mérito al recuerdo. 
La memoria feliz nos renueva la fuerza para anclarnos al presente. 
Y he necesitado eso. 
Después de pasarme las últimas 8 semanas ahogada en mi propia velocidad, la ansiedad ganó tanto terreno que no conseguía como anclarme. 
Perdí todos los caminos, solo podía correr (en círculos) a toda velocidad. 
Tuve que buscar ayuda, psicomagia, montaña, hermanas, herramientas. 
Echarme una soberana revolcada en mi propia revolución y reiniciar el sistema operativo.
Un suspiro.
Y 5 minutos de silencio. (Una semana más bien). Incluso me enfermé. 
Por lo que hoy, que me siento anclada a este momento, volví a este recuerdo. Volví a la sensación que me trae: ineludible certeza. 
Porque aunque esa foto es un recuerdo, me conecta con una poderosa sensación: lo mejor está por venir. 
¿Qué cómo lo sé? 
Porque en este momento lo único que siento es entereza. La entereza de saber que hoy en mi vida reside la mejor gente, hoy en mi vida están las mejores oportunidades que nunca pude tener; hoy, soy la mejor versión de mi misma que nunca he podido ser.
Y eso no solo me llena de confianza, si no que me renueva la fe.
Por lo que disfruto serenamente del recuerdo, y confío en lo que está por delante. 
No me hace falta mirar más hacia el futuro, porque hoy confío y sé, que lo mejor ya está aquí. 
Yo estoy aquí. 
Y también en www.impulsosdeluz.com donde ayer publiqué 😉
Tengo tantas historias que quiero contarles, que si algo le puedo pedir al futuro, es que mi presente se consiga con la disciplina de darles voz. 
¿Feliz año? ¿Eso todavía se puede decir? 😆

Cada cierto tiempo vuelvo a este día, al café con el que desayuné, a la emoción de ir por la carretera, al cosquilleo del corazón por bajarnos en un pueblo nuevo y desconocido. A la algarabía rabiosa que sentí cuando se fueron las nubes y salió el sol. A manejar bicicleta por la costa. A sentirme profundamente conectada en el presente. Y feliz. Creo que vuelvo a este día, porque es un recuerdo feliz. Simplemente por eso. Creo que hay que darle mérito al recuerdo. La memoria feliz nos renueva la fuerza para anclarnos al presente. Y he necesitado eso. Después de pasarme las últimas 8 semanas ahogada en mi propia velocidad, la ansiedad ganó tanto terreno que no conseguía como anclarme. Perdí todos los caminos, solo podía correr (en círculos) a toda velocidad. Tuve que buscar ayuda, psicomagia, montaña, hermanas, herramientas. Echarme una soberana revolcada en mi propia revolución y reiniciar el sistema operativo. Un suspiro. Y 5 minutos de silencio. (Una semana más bien). Incluso me enfermé. Por lo que hoy, que me siento anclada a este momento, volví a este recuerdo. Volví a la sensación que me trae: ineludible certeza. Porque aunque esa foto es un recuerdo, me conecta con una poderosa sensación: lo mejor está por venir. ¿Qué cómo lo sé? Porque en este momento lo único que siento es entereza. La entereza de saber que hoy en mi vida reside la mejor gente, hoy en mi vida están las mejores oportunidades que nunca pude tener; hoy, soy la mejor versión de mi misma que nunca he podido ser. Y eso no solo me llena de confianza, si no que me renueva la fe. Por lo que disfruto serenamente del recuerdo, y confío en lo que está por delante. No me hace falta mirar más hacia el futuro, porque hoy confío y sé, que lo mejor ya está aquí. Yo estoy aquí. Y también en www.impulsosdeluz.com donde ayer publiqué 😉 Tengo tantas historias que quiero contarles, que si algo le puedo pedir al futuro, es que mi presente se consiga con la disciplina de darles voz. ¿Feliz año? ¿Eso todavía se puede decir? 😆

Viaje número no se qué por trabajo en dos años. 
Obvio al principio la idea estaba absolutamente romantizada. Nunca me ha molestado estar sola, la verdad me llevo súper bien conmigo. El desayuno buffet, los hoteles ejecutivos y yo pagando 0€ por quedarme en ellos, descubrir una ciudad solo en tu propio pulso y ritmo, caminar por el aeropuerto sin emoción de ir a bochinchar si no repasando la agenda del trabajo, correr para que no te dejen trenes o conexiones, ausentarte de tu vida un rato…
Y entonces ahí me cayó esta locha. 
Cuando me vi al espejo después de lavarme las manos y antes de ir a abordar el avión de regreso a Madrid, me acordé que viajar por trabajo como una ejecutiva (elegantemente vestida, pero aja esa parte del sueño no se desbloqueó tanto así 😂) fue un sueño que tuve de niña.
Y me tomé esta foto para celebrarme que los sueños sí que se cumplen, pero como somos energía en constante evolución; también la tomé para recordarme que está bien que cuando el sueño se materialice ya no se sienta tan exactamente especial como pensaste. 
Porque después de X viajes por trabajo solo, el espíritu no se va sintiendo igual, es más divertido y es una alegría, cuando puedes compartir la experiencia.
Por lo que entro otra vez (y a propósito quizás de la temporada de eclipses) en reflexión acerca de cómo encontrar el punto medio entre los sueños 3D, la presencia enchufada al verdadero propósito, y poder permanecer conectada a mi espíritu. 
Esta es indudablemente mi prioridad 0 por estos días, encontrar cómo balanceo la vida arrechisima que me monté con este avatar humano, con las necesidades inmateriales de conexión profunda que tiene mi espíritu.
No apetece lo forzado, no apetece la resistencia, no apetece lo que no fluye. Porque si algo tiene la energía, es que es contundente, la mente inventa, pero la energía sí que no miente.
Y hay algo que no encaja. 
Así que como dice Rawayana, “miel pa lo amargo y humo de palo santo”. Que mientras estoy disipando esta niebla emocio-espiritual tengo certeza absoluta que en el backstage se están estructurando nuevos sueños, otras metas, una vida sin gobierno, solo con espíritu. 
Nos vemos por ahí ✌🏼

Viaje número no se qué por trabajo en dos años. Obvio al principio la idea estaba absolutamente romantizada. Nunca me ha molestado estar sola, la verdad me llevo súper bien conmigo. El desayuno buffet, los hoteles ejecutivos y yo pagando 0€ por quedarme en ellos, descubrir una ciudad solo en tu propio pulso y ritmo, caminar por el aeropuerto sin emoción de ir a bochinchar si no repasando la agenda del trabajo, correr para que no te dejen trenes o conexiones, ausentarte de tu vida un rato… Y entonces ahí me cayó esta locha. Cuando me vi al espejo después de lavarme las manos y antes de ir a abordar el avión de regreso a Madrid, me acordé que viajar por trabajo como una ejecutiva (elegantemente vestida, pero aja esa parte del sueño no se desbloqueó tanto así 😂) fue un sueño que tuve de niña. Y me tomé esta foto para celebrarme que los sueños sí que se cumplen, pero como somos energía en constante evolución; también la tomé para recordarme que está bien que cuando el sueño se materialice ya no se sienta tan exactamente especial como pensaste. Porque después de X viajes por trabajo solo, el espíritu no se va sintiendo igual, es más divertido y es una alegría, cuando puedes compartir la experiencia. Por lo que entro otra vez (y a propósito quizás de la temporada de eclipses) en reflexión acerca de cómo encontrar el punto medio entre los sueños 3D, la presencia enchufada al verdadero propósito, y poder permanecer conectada a mi espíritu. Esta es indudablemente mi prioridad 0 por estos días, encontrar cómo balanceo la vida arrechisima que me monté con este avatar humano, con las necesidades inmateriales de conexión profunda que tiene mi espíritu. No apetece lo forzado, no apetece la resistencia, no apetece lo que no fluye. Porque si algo tiene la energía, es que es contundente, la mente inventa, pero la energía sí que no miente. Y hay algo que no encaja. Así que como dice Rawayana, “miel pa lo amargo y humo de palo santo”. Que mientras estoy disipando esta niebla emocio-espiritual tengo certeza absoluta que en el backstage se están estructurando nuevos sueños, otras metas, una vida sin gobierno, solo con espíritu. Nos vemos por ahí ✌🏼

Cada cierto tiempo vuelvo a este día, al café con el que desayuné, a la emoción de ir por la carretera, al cosquilleo del corazón por bajarnos en un pueblo nuevo y desconocido. A la algarabía rabiosa que sentí cuando se fueron las nubes y salió el sol. A manejar bicicleta por la costa. A sentirme profundamente conectada en el presente. Y feliz. 
Creo que vuelvo a este día, porque es un recuerdo feliz. 
Simplemente por eso.
Creo que hay que darle mérito al recuerdo. 
La memoria feliz nos renueva la fuerza para anclarnos al presente. 
Y he necesitado eso. 
Después de pasarme las últimas 8 semanas ahogada en mi propia velocidad, la ansiedad ganó tanto terreno que no conseguía como anclarme. 
Perdí todos los caminos, solo podía correr (en círculos) a toda velocidad. 
Tuve que buscar ayuda, psicomagia, montaña, hermanas, herramientas. 
Echarme una soberana revolcada en mi propia revolución y reiniciar el sistema operativo.
Un suspiro.
Y 5 minutos de silencio. (Una semana más bien). Incluso me enfermé. 
Por lo que hoy, que me siento anclada a este momento, volví a este recuerdo. Volví a la sensación que me trae: ineludible certeza. 
Porque aunque esa foto es un recuerdo, me conecta con una poderosa sensación: lo mejor está por venir. 
¿Qué cómo lo sé? 
Porque en este momento lo único que siento es entereza. La entereza de saber que hoy en mi vida reside la mejor gente, hoy en mi vida están las mejores oportunidades que nunca pude tener; hoy, soy la mejor versión de mi misma que nunca he podido ser.
Y eso no solo me llena de confianza, si no que me renueva la fe.
Por lo que disfruto serenamente del recuerdo, y confío en lo que está por delante. 
No me hace falta mirar más hacia el futuro, porque hoy confío y sé, que lo mejor ya está aquí. 
Yo estoy aquí. 
Y también en www.impulsosdeluz.com donde ayer publiqué 😉
Tengo tantas historias que quiero contarles, que si algo le puedo pedir al futuro, es que mi presente se consiga con la disciplina de darles voz. 
¿Feliz año? ¿Eso todavía se puede decir? 😆

Cada cierto tiempo vuelvo a este día, al café con el que desayuné, a la emoción de ir por la carretera, al cosquilleo del corazón por bajarnos en un pueblo nuevo y desconocido. A la algarabía rabiosa que sentí cuando se fueron las nubes y salió el sol. A manejar bicicleta por la costa. A sentirme profundamente conectada en el presente. Y feliz. Creo que vuelvo a este día, porque es un recuerdo feliz. Simplemente por eso. Creo que hay que darle mérito al recuerdo. La memoria feliz nos renueva la fuerza para anclarnos al presente. Y he necesitado eso. Después de pasarme las últimas 8 semanas ahogada en mi propia velocidad, la ansiedad ganó tanto terreno que no conseguía como anclarme. Perdí todos los caminos, solo podía correr (en círculos) a toda velocidad. Tuve que buscar ayuda, psicomagia, montaña, hermanas, herramientas. Echarme una soberana revolcada en mi propia revolución y reiniciar el sistema operativo. Un suspiro. Y 5 minutos de silencio. (Una semana más bien). Incluso me enfermé. Por lo que hoy, que me siento anclada a este momento, volví a este recuerdo. Volví a la sensación que me trae: ineludible certeza. Porque aunque esa foto es un recuerdo, me conecta con una poderosa sensación: lo mejor está por venir. ¿Qué cómo lo sé? Porque en este momento lo único que siento es entereza. La entereza de saber que hoy en mi vida reside la mejor gente, hoy en mi vida están las mejores oportunidades que nunca pude tener; hoy, soy la mejor versión de mi misma que nunca he podido ser. Y eso no solo me llena de confianza, si no que me renueva la fe. Por lo que disfruto serenamente del recuerdo, y confío en lo que está por delante. No me hace falta mirar más hacia el futuro, porque hoy confío y sé, que lo mejor ya está aquí. Yo estoy aquí. Y también en www.impulsosdeluz.com donde ayer publiqué 😉 Tengo tantas historias que quiero contarles, que si algo le puedo pedir al futuro, es que mi presente se consiga con la disciplina de darles voz. ¿Feliz año? ¿Eso todavía se puede decir? 😆

Viaje número no se qué por trabajo en dos años. 
Obvio al principio la idea estaba absolutamente romantizada. Nunca me ha molestado estar sola, la verdad me llevo súper bien conmigo. El desayuno buffet, los hoteles ejecutivos y yo pagando 0€ por quedarme en ellos, descubrir una ciudad solo en tu propio pulso y ritmo, caminar por el aeropuerto sin emoción de ir a bochinchar si no repasando la agenda del trabajo, correr para que no te dejen trenes o conexiones, ausentarte de tu vida un rato…
Y entonces ahí me cayó esta locha. 
Cuando me vi al espejo después de lavarme las manos y antes de ir a abordar el avión de regreso a Madrid, me acordé que viajar por trabajo como una ejecutiva (elegantemente vestida, pero aja esa parte del sueño no se desbloqueó tanto así 😂) fue un sueño que tuve de niña.
Y me tomé esta foto para celebrarme que los sueños sí que se cumplen, pero como somos energía en constante evolución; también la tomé para recordarme que está bien que cuando el sueño se materialice ya no se sienta tan exactamente especial como pensaste. 
Porque después de X viajes por trabajo solo, el espíritu no se va sintiendo igual, es más divertido y es una alegría, cuando puedes compartir la experiencia.
Por lo que entro otra vez (y a propósito quizás de la temporada de eclipses) en reflexión acerca de cómo encontrar el punto medio entre los sueños 3D, la presencia enchufada al verdadero propósito, y poder permanecer conectada a mi espíritu. 
Esta es indudablemente mi prioridad 0 por estos días, encontrar cómo balanceo la vida arrechisima que me monté con este avatar humano, con las necesidades inmateriales de conexión profunda que tiene mi espíritu.
No apetece lo forzado, no apetece la resistencia, no apetece lo que no fluye. Porque si algo tiene la energía, es que es contundente, la mente inventa, pero la energía sí que no miente.
Y hay algo que no encaja. 
Así que como dice Rawayana, “miel pa lo amargo y humo de palo santo”. Que mientras estoy disipando esta niebla emocio-espiritual tengo certeza absoluta que en el backstage se están estructurando nuevos sueños, otras metas, una vida sin gobierno, solo con espíritu. 
Nos vemos por ahí ✌🏼

Viaje número no se qué por trabajo en dos años. Obvio al principio la idea estaba absolutamente romantizada. Nunca me ha molestado estar sola, la verdad me llevo súper bien conmigo. El desayuno buffet, los hoteles ejecutivos y yo pagando 0€ por quedarme en ellos, descubrir una ciudad solo en tu propio pulso y ritmo, caminar por el aeropuerto sin emoción de ir a bochinchar si no repasando la agenda del trabajo, correr para que no te dejen trenes o conexiones, ausentarte de tu vida un rato… Y entonces ahí me cayó esta locha. Cuando me vi al espejo después de lavarme las manos y antes de ir a abordar el avión de regreso a Madrid, me acordé que viajar por trabajo como una ejecutiva (elegantemente vestida, pero aja esa parte del sueño no se desbloqueó tanto así 😂) fue un sueño que tuve de niña. Y me tomé esta foto para celebrarme que los sueños sí que se cumplen, pero como somos energía en constante evolución; también la tomé para recordarme que está bien que cuando el sueño se materialice ya no se sienta tan exactamente especial como pensaste. Porque después de X viajes por trabajo solo, el espíritu no se va sintiendo igual, es más divertido y es una alegría, cuando puedes compartir la experiencia. Por lo que entro otra vez (y a propósito quizás de la temporada de eclipses) en reflexión acerca de cómo encontrar el punto medio entre los sueños 3D, la presencia enchufada al verdadero propósito, y poder permanecer conectada a mi espíritu. Esta es indudablemente mi prioridad 0 por estos días, encontrar cómo balanceo la vida arrechisima que me monté con este avatar humano, con las necesidades inmateriales de conexión profunda que tiene mi espíritu. No apetece lo forzado, no apetece la resistencia, no apetece lo que no fluye. Porque si algo tiene la energía, es que es contundente, la mente inventa, pero la energía sí que no miente. Y hay algo que no encaja. Así que como dice Rawayana, “miel pa lo amargo y humo de palo santo”. Que mientras estoy disipando esta niebla emocio-espiritual tengo certeza absoluta que en el backstage se están estructurando nuevos sueños, otras metas, una vida sin gobierno, solo con espíritu. Nos vemos por ahí ✌🏼

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